Porter, banda mexicana de Guadalajara, Jalisco. Tienen dos discos Atemahawke y Donde los ponys pastan. No es mala musica en realidad puede ser una musica divertida como Justice o The White Stripes, etc. pero me sorprendio que su lider Juan Son (Mussgo) dijera que entre su mas grandes influencias esta Radiohead.
El lider de Radiohead, Thom Yorke dijo una vez que si quisiera tocar como alguien seria como los hermanos Gallagher. Noel y Liam de Oasis.
Entre las mas grandes influencias de Oasis encontramos a The Rolling Stones y The Beatles.
Mick Jagger una vez declaro que si alguien lo habia orientado a la musica eran los cantantes negros de la epoca como Chuck Berry.
John Lennon le siguio el paso diciendo que le encantaba la musica del rey, Elvis Presley.
Entonces Porter desciende directamente de Chuck Berry y Elvis Presley. No lo creo hay que tener un poco de Respeto a los Origenes. Nada mejor para mostrar la combinacion de Berry y Presley que esto.
Es Johnny B. Goode de Chuck Berry interpretada en el Aloha From Hawaii de Elvis Presley.
Ahora si escucha Xoloitzcuintle Chicloso de Porter y dime que toda la musica tiene los mismos origenes. Creo que en la musica como en la herencia genetica humana, con los años se degenera.
Pero bueno piensen en el Sancho, o los cuernos: Bob Dylan
Madres... este blog ya se volvio muy musical!
Ya me regañaron
Controversia
Mucha gente dice que Imagine es una rola que definiria a este siglo. Creo que no. Al menos yo no me identifico con ella. Me identificaria mas con Wonderwall de Oasis.
Aunque bueno si debo de admitir algo "Dont look back in anger" en el en vivo desde Manchester con los Gallagher a todo lo que dan me destroza.
Casi me queria meter a la pantalla. Soy su groupie!
Aunque bueno si debo de admitir algo "Dont look back in anger" en el en vivo desde Manchester con los Gallagher a todo lo que dan me destroza.
Casi me queria meter a la pantalla. Soy su groupie!
Hoy me di cuenta...
Muslim
¿ QUÉ SIGNIFICA SER MUSULMÁN?
¿Cómo puede uno saber quién es y quién no es musulmán? ¿Cómo actúa el musulmán?
El musulmán actúa de acuerdo a lo que dice y lo que piensa. Si vemos a alguien diciendo una cosa y haciendo lo contrario, seguramente él no es un musulmán.
El Corán dice:
“¡Creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis? Dios aborrece mucho que digáis lo que no hacéis. Dios ama a los que luchan en fila por Su causa, como si fueran un sólido edificio.” (Corán 61; 2-4).
El musulmán no solamente debe serlo interiormente, sino que debe creer con su corazón, declarar su fe con su lengua y confirmarla con sus acciones. Y uno no es creyente sino hasta que pone en práctica la religión. Sólo con la práctica puede uno llegar a ser creyente.
El musulmán es el que cree en Allah (SWT), los Profetas y el Día del Juicio y el que actúa de acuerdo con el Corán y la Sunnah del Profeta(SAW) y cree en el Más Allá. No es musulmán solo por llamarse Mohamed, Ali, Omar; ni tampoco por hablar bien el árabe.
El musulmán es aquel que tiene un comportamiento bueno consigo mismo y con los demás.
El musulmán es un ser humano con un carácter superior al de los demás hombres, ya que él controla sus impulsos y no daña a nadie, ni insulta a los otros.
El musulmán es aquel que no engaña a sus parientes ni a sus conocidos.
El musulmán tiene un comportamiento, modales y cortesía ejemplares, tomando como ejemplo al Profeta (SAW).
El Profeta (SAW) dijo:
“Nadie de vosotros es creyente sino hasta que sus inclinaciones estén de acuerdo con las verdades que yo he traído”.
También dijo:
“Aquel que se va a acostar con el estómago lleno mientras que sus vecinos no tienen qué comer, no es musulmán”.
El musulmán debe preocuparse por el bienestar de los demás, incluso antes que por el propio bienestar.
Allah dice en el Corán:
“ ¿Qué te parece el que desmiente el Juicio? Es el mismo que recjaza violentamente al huérfano y no anima a dar de comer al pobre.” (Corán 107,1-3).
El musulmán sigue el Islam, el cual es el someterse a la voluntad de Allah. El Islam está sostenido por cinco pilares y si falta un pilar, el Islam de esa persona se desploma y se acaba. Todos los pilares son parte de la fe y de la piedad.
El musulmán debe estar consciente en todo momento de su lugar en el universo y de su finalidad en la vida.
El Corán dice:
“No he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren.” (Corán 51;56).
Como musulmán el hombre debe confiar en la voluntad de Allah (SWT), en que Él sabe más.
Y como dice en el Corán:
“Que los que confían, confien en Allah”.
Y, “Puede que los infieles deseen haber sido musulmanes…” (Corán 15; 2)
¿Cómo puede uno saber quién es y quién no es musulmán? ¿Cómo actúa el musulmán?
El musulmán actúa de acuerdo a lo que dice y lo que piensa. Si vemos a alguien diciendo una cosa y haciendo lo contrario, seguramente él no es un musulmán.
El Corán dice:
“¡Creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis? Dios aborrece mucho que digáis lo que no hacéis. Dios ama a los que luchan en fila por Su causa, como si fueran un sólido edificio.” (Corán 61; 2-4).
El musulmán no solamente debe serlo interiormente, sino que debe creer con su corazón, declarar su fe con su lengua y confirmarla con sus acciones. Y uno no es creyente sino hasta que pone en práctica la religión. Sólo con la práctica puede uno llegar a ser creyente.
El musulmán es el que cree en Allah (SWT), los Profetas y el Día del Juicio y el que actúa de acuerdo con el Corán y la Sunnah del Profeta(SAW) y cree en el Más Allá. No es musulmán solo por llamarse Mohamed, Ali, Omar; ni tampoco por hablar bien el árabe.
El musulmán es aquel que tiene un comportamiento bueno consigo mismo y con los demás.
El musulmán es un ser humano con un carácter superior al de los demás hombres, ya que él controla sus impulsos y no daña a nadie, ni insulta a los otros.
El musulmán es aquel que no engaña a sus parientes ni a sus conocidos.
El musulmán tiene un comportamiento, modales y cortesía ejemplares, tomando como ejemplo al Profeta (SAW).
El Profeta (SAW) dijo:
“Nadie de vosotros es creyente sino hasta que sus inclinaciones estén de acuerdo con las verdades que yo he traído”.
También dijo:
“Aquel que se va a acostar con el estómago lleno mientras que sus vecinos no tienen qué comer, no es musulmán”.
El musulmán debe preocuparse por el bienestar de los demás, incluso antes que por el propio bienestar.
Allah dice en el Corán:
“ ¿Qué te parece el que desmiente el Juicio? Es el mismo que recjaza violentamente al huérfano y no anima a dar de comer al pobre.” (Corán 107,1-3).
El musulmán sigue el Islam, el cual es el someterse a la voluntad de Allah. El Islam está sostenido por cinco pilares y si falta un pilar, el Islam de esa persona se desploma y se acaba. Todos los pilares son parte de la fe y de la piedad.
El musulmán debe estar consciente en todo momento de su lugar en el universo y de su finalidad en la vida.
El Corán dice:
“No he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren.” (Corán 51;56).
Como musulmán el hombre debe confiar en la voluntad de Allah (SWT), en que Él sabe más.
Y como dice en el Corán:
“Que los que confían, confien en Allah”.
Y, “Puede que los infieles deseen haber sido musulmanes…” (Corán 15; 2)
Adios Oh Gran Amigo Helado!
Au Pluton,
Querido Señor del Inframundo, Príncipe de las Tinieblas, Barón de las Regiones Heladas, Vecino Más Lejano: el 24 de agosto de este año nos rompieron el corazón. Tus fans, tus siempre leales admiradores desde que fuiste integrado al Sistema Solar en 1930 por el científico estadounidense Clyde Tombaugh, estamos de luto pero también estamos contigo. Nunca tuvimos la oportunidad de conocerte en persona agradecimos que hayas entendido que un viaje de más de 5,000 mil millones de kilómetros era un poco complicado para todos, de organizar un picnic a -233 ºC, de pasar un día maravilloso bueno, el equivalente a seis días terrestres, no por eso menos maravillosos en tus heladas planicies, dilucidando sobre tu delgada figura (que nos han dicho ahora es más pequeña incluso que nuestra luna) y tus caprichos elípticos y orbitales que te hicieron el Rebelde Sin Causa del Cosmos. Pero claro, qué más podíamos esperar de Hades. Te conocimos por los libros, por las enciclopedias, por los planetarios, y ahora nos han roto el corazón. La Asociación Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) decidió despojarte de tu carácter de planeta. Ya no son nueve, ahora son ocho. Resulta que sólo eres un miembro grande del cinturón de Kuiper. Nos han dicho que sólo eres (cito a la Britannica, esos cabrones traidores) parte de una colección de restos de roca y hielo que quedaron luego de la formación del Sistema Solar. ¿Cómo es posible? Un planeta, nos dicen los astrónomos, no emiten brillo y son opacos (tú siempre brillaste por el desmadre que creaste entre la comunidad científica, ahí no los podemos contradecir), y poseen órbitas casi circulares alrededor del sol (bueno, mi querido Hades, sabías que esos caprichosos modales no te iban a llevar a nada bueno).
¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué van a hacer los astrólogos, nuevos machotes para sus cartas astrales? ¿Qué sucederá con toda la gente Escorpión, regida en buena medida por ti? ¿Deberemos llamarles huérfanos astronómicos? ¿Quién les ha ofrecido una explicación sobre quién regirá ahora sus emociones? Lo bueno es que quien esto escribe no cree en el horóscopo, pero me imagino que mucha gente debe sentirse un poco destanteada. Mi padre me regaló, a principios de los ochenta, un hermoso atlas del cosmos de la Sociedad National Geographic. Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno mierda, suena mal. Suena incompleto. Aquel atlas venía ilustrado con cada dios del panteón grecorromano, y aunque Júpiter se veía imponente, y el dios Marte tenía más venas saltadas que Lou Ferrigno, ninguno se comparaba a ti, al Oscuro Señor de la Muerte, a Mictlantecuhtli, a aquel que (esto es la única certeza que nadie puede negar) nos recibirá cuando nos llegue el momento, cuando nos agarre la Parca (la Pelona, la Desdentada, la Chingada) y pasemos a (espero) mejor vida. Esos son tus dominios, oscuros, misteriosos, místicos, y por eso te admirábamos. Por favor trata de entender nuestro desconcierto. Los cambios cósmicos, incluso en estos días en los que la gente está más preocupada por pagar la tenencia o escoger qué película verá el sábado, siempre dejan una huella profunda. Galileo, Copérnico y Newton eran hombres de ciencia, pero también punks que derribaron mitos y cambiaron la perspectiva de la Humanidad. Cuando pensamos en el cosmos, inevitablemente nos sentimos enanos. Hormigas. Ridículamente insignificantes.
Baby Charlotte es demasiado joven y crecerá en un mundo donde los libros y los maestros le digan que el Sistema Solar tiene ocho planetas, ni uno más, ni uno menos (y ahora que lo pienso, nunca pisará las Torres Gemelas de Nueva York. Quizá un día vayamos juntos al Ground Zero y observará el hueco en donde estaban, y para ella no serán ni siquiera un sueño, sólo algo que se ha retirado, se ha hecho a un lado, se ha ocultado un momento, está quieto, pasa el aire de una orilla a nado y está en todas partes en secreto parafraseando a Sabines). Cuando coloree sus pelotitas de unicel en esa predecible tarea escolar, sólo serán ocho. Y se perderá el gozo de saber que, allá afuera, tan lejos que no se puede ver con el ojo desnudo, había un noveno planeta que le daba dolores de cabeza a los científicos y que era tan renegado, tan extraño y tan peculiar, que decidieron reclasificarlo y despojarlo de su título nobiliario. Por supuesto, ahí seguirás. Y Baby Charlotte sabrá de tu existencia. Pero no te llamará planeta. Pequeña diferencia.
Quizá un día las cosas cambien y se reconsidere esta decisión tomada por hombres, hombres tomando café en Praga, a miles de millones de kilómetros de ti. Hasta ese día, querido Hades, adieu. Mantenemos la promesa de hacer un picnic en Plutón.
Querido Señor del Inframundo, Príncipe de las Tinieblas, Barón de las Regiones Heladas, Vecino Más Lejano: el 24 de agosto de este año nos rompieron el corazón. Tus fans, tus siempre leales admiradores desde que fuiste integrado al Sistema Solar en 1930 por el científico estadounidense Clyde Tombaugh, estamos de luto pero también estamos contigo. Nunca tuvimos la oportunidad de conocerte en persona agradecimos que hayas entendido que un viaje de más de 5,000 mil millones de kilómetros era un poco complicado para todos, de organizar un picnic a -233 ºC, de pasar un día maravilloso bueno, el equivalente a seis días terrestres, no por eso menos maravillosos en tus heladas planicies, dilucidando sobre tu delgada figura (que nos han dicho ahora es más pequeña incluso que nuestra luna) y tus caprichos elípticos y orbitales que te hicieron el Rebelde Sin Causa del Cosmos. Pero claro, qué más podíamos esperar de Hades. Te conocimos por los libros, por las enciclopedias, por los planetarios, y ahora nos han roto el corazón. La Asociación Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) decidió despojarte de tu carácter de planeta. Ya no son nueve, ahora son ocho. Resulta que sólo eres un miembro grande del cinturón de Kuiper. Nos han dicho que sólo eres (cito a la Britannica, esos cabrones traidores) parte de una colección de restos de roca y hielo que quedaron luego de la formación del Sistema Solar. ¿Cómo es posible? Un planeta, nos dicen los astrónomos, no emiten brillo y son opacos (tú siempre brillaste por el desmadre que creaste entre la comunidad científica, ahí no los podemos contradecir), y poseen órbitas casi circulares alrededor del sol (bueno, mi querido Hades, sabías que esos caprichosos modales no te iban a llevar a nada bueno).
¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué van a hacer los astrólogos, nuevos machotes para sus cartas astrales? ¿Qué sucederá con toda la gente Escorpión, regida en buena medida por ti? ¿Deberemos llamarles huérfanos astronómicos? ¿Quién les ha ofrecido una explicación sobre quién regirá ahora sus emociones? Lo bueno es que quien esto escribe no cree en el horóscopo, pero me imagino que mucha gente debe sentirse un poco destanteada. Mi padre me regaló, a principios de los ochenta, un hermoso atlas del cosmos de la Sociedad National Geographic. Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno mierda, suena mal. Suena incompleto. Aquel atlas venía ilustrado con cada dios del panteón grecorromano, y aunque Júpiter se veía imponente, y el dios Marte tenía más venas saltadas que Lou Ferrigno, ninguno se comparaba a ti, al Oscuro Señor de la Muerte, a Mictlantecuhtli, a aquel que (esto es la única certeza que nadie puede negar) nos recibirá cuando nos llegue el momento, cuando nos agarre la Parca (la Pelona, la Desdentada, la Chingada) y pasemos a (espero) mejor vida. Esos son tus dominios, oscuros, misteriosos, místicos, y por eso te admirábamos. Por favor trata de entender nuestro desconcierto. Los cambios cósmicos, incluso en estos días en los que la gente está más preocupada por pagar la tenencia o escoger qué película verá el sábado, siempre dejan una huella profunda. Galileo, Copérnico y Newton eran hombres de ciencia, pero también punks que derribaron mitos y cambiaron la perspectiva de la Humanidad. Cuando pensamos en el cosmos, inevitablemente nos sentimos enanos. Hormigas. Ridículamente insignificantes.
Baby Charlotte es demasiado joven y crecerá en un mundo donde los libros y los maestros le digan que el Sistema Solar tiene ocho planetas, ni uno más, ni uno menos (y ahora que lo pienso, nunca pisará las Torres Gemelas de Nueva York. Quizá un día vayamos juntos al Ground Zero y observará el hueco en donde estaban, y para ella no serán ni siquiera un sueño, sólo algo que se ha retirado, se ha hecho a un lado, se ha ocultado un momento, está quieto, pasa el aire de una orilla a nado y está en todas partes en secreto parafraseando a Sabines). Cuando coloree sus pelotitas de unicel en esa predecible tarea escolar, sólo serán ocho. Y se perderá el gozo de saber que, allá afuera, tan lejos que no se puede ver con el ojo desnudo, había un noveno planeta que le daba dolores de cabeza a los científicos y que era tan renegado, tan extraño y tan peculiar, que decidieron reclasificarlo y despojarlo de su título nobiliario. Por supuesto, ahí seguirás. Y Baby Charlotte sabrá de tu existencia. Pero no te llamará planeta. Pequeña diferencia.
Quizá un día las cosas cambien y se reconsidere esta decisión tomada por hombres, hombres tomando café en Praga, a miles de millones de kilómetros de ti. Hasta ese día, querido Hades, adieu. Mantenemos la promesa de hacer un picnic en Plutón.
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